Siempre llega el después. El "nudo de la historia", lo intermedio. Lo que sigue al principio, las más de las veces, el comienzo del fin. Puntos de fuga. Somos-estamos más allá del ahora. La enajenación del deseo. De nuevo.
Si podemos hablar de "lo de enmedio" es que existen los extremos. Para cuando llega "el final", el deseo está fraguando su nuevo plan. Tal vez sea "recomenzar" o "volver". Es decir, son finales-inicios que se parecen más a lo intermedio o a otra historia que se le suele llamar "secuela". Pero hay, dicen, el terminante "nunca más" (casi nunca verdadero; en el mejor de los casos, verídico). Sin embargo, este final es un paso, un trayecto, la búsqueda de un no-somos-estamos, un vivir en el pasado ahora. Habrá quién diga que existe el final-final. Cuando olvidamos y dejamos atrás. Yo lo llamo: "nuevo-incio-con-el-antes-a-cuestas".
Hoy. Falso inicio-nudo-final. Sueño. De nuevo. Eso.