viernes, 31 de octubre de 2008

Del silencio

Tú guardas silencio. Un lento silencio que envicia el cuarto en el que nos encontramos. Doble trampa: no respondo. Esperas que hable primero. Pero sé que no bastarían un par de palabras, que son las que me quedan. Sin moverme, ausente de inercia, presiento que mis convicciones serán perpetuas. Tengo que renunciar, no sólo darme por vencida, como he hecho hasta ahora. Dejarás de existir, aunque estés a mi lado, aunque seas la persona que más quiera estar a mi lado. it´s a long hard road out of hell...

miércoles, 22 de octubre de 2008

De verdades

Un adiós, la sensación que no hay final, que el tiempo adelantó. Da igual. Ya había perdido. Y nadie sabe. Nadie lo nota. Tal vez porque ya estaba ausente y hoy no significa nada. Sólo la certeza del juego y de mi estupidez. Y eso también ya lo sabía (lo de la estupidez). Qué fácil es salir inmune conmigo. Al final me quedo con mis verdades. Sola, en el lugar que me corresponde. Y el resto de la historia es algo olvidado o inexistente. Por eso no me gustan las palabras. Siempre se puede decir: "no te acuerdas bien", "no es eso lo que quise decir", "me malentendiste", etc. Y luego los reclamos de por qué no confío. Ya sé que las verdades son momentáneas, pero creo que de un "te quiero", para después decir: "nunca te quise", hay un gran trecho de engaño. Si al menos fuera: "ya no te quiero", lo entendería. Al final, todo es tan simple. Caigo a cada señuelo, no quiero volver a pensar en cuántos kilómetros nos separan, en cuántas mentiras me acercaron, en cuántas verdades desconozco. Y pensar que el violinista ha sido el más sincero de todos... Sí, ya no quiero saber nada más de nadie. Yo tengo la culpa, pero ya no quiero equivocarme siempre. No me queda nada, ni la posibilidad del reclamo. Sólo la ausencia. Ahora sí, me iré sin quedarme, me iré como quien se va.

martes, 7 de octubre de 2008

outro




jueves, 2 de octubre de 2008

Quiero decir que no creo o sé, que la suerte no existe. Lo quiero decir, escucharme al decirlo.

Cambiar de verano

Voy a soltar esta suerte, ayer dormí con ella, vivió conmigo por años... La soltaré porque alguien me dijo que no es algo que deba tener. La dejaré en este lugar sin vida, cerrada, no debo leerla ni regalarla. Arderá al ser descubierta y yo estaré muy lejos, lejos de todo esto. Seguiré siendo responsable de mi propia miseria, pero no me somerteré más a ella, sólo la probablilidad...

viernes, 29 de agosto de 2008





viernes, 8 de agosto de 2008

La historia de mi cansancio

He intentado escribir esta historia tantas veces. Ayer, después de hablar contigo, entendí que no puedo contarla porque se trata de un cansancio crónico, sin desenlace. Estoy más cansada aún y sólo puedo pensar en aquello de Fiona: it´s my fault, it´s my life. Casi no pude dormir y tengo que estar aquí, trabajando, como si me importara un carajo. Hasta para dormir se necesita algo de fuerza y yo estoy demasiado cansada para cualquier cosa. ¿Por qué diablos me buscaste? Me oculto, me alejo, desaparezco, y sólo tú sabes cómo encontrarme. Y no sé qué hacer con eso... Si alegrarme porque tú sabes dónde estoy siempre... si odiarte porque no sabes el daño que me causas. Pero no, disculpa, se trata de mí, soy yo la culpable, hasta por omisión. Es mi responsabilidad aquello que espero, deseo.
Ojalá pudiera hablar con alguien, ojalá pudiera creer que las palabras sirven de algo. Anhelo estar en cierta cocina de hace 6 o 7 años. Parecía que me entendían. Supongo que todo es cuestión de fe. Pero eso ya quedó atrás. Hoy sólo me duele la cabeza, escucho a Cerati (Hablé de vos, de mis ansias, del día que nació de tu boca... trataba de explicar que ya no hay vuelta atrás. Hablé, hablé de todo) y trato de explicar en este maldito blog, como una carta en una botella echada al mar.
Y este maldito coraje contra toda la ciudad. A donde vaya no puedo huir. Un violinista en el metro, el cine del primer beso de reconciliación, el jarocho de los buenos tiempo, CU atardeciendo, la UAM llena de fantasmas por todos los rincones. Qué decir de los olores... La indefensión es completa cuando llegas así. Odio la lavandería de la calle Sur 21, el MUCA, el Rancho, Oaxaca y cientos de cafeterías de toda la ciudad. Odio aún más las madrugadas porque son tuyas.
Ya no sé nada entre tanto hastío. Me dicen que he cambiado. En algunas cosas para bien, en otras, no. A veces me preocupa. No quiero alejar lo poco a lo que me aferro. Entrar a tu cuarto, tus recuerdos importantes pegados en la pared. Y ahí, un cuento mío que te di hace mucho. O ese cumpleaños. Llegaste con un libro bajo el brazo, una dedicatoria muy simple en la portada. Tu único libro de Cernuda, con los poemas que hablaban de ella. No quería aceptarlo, era demasiado. Entonces, me dijiste: "Es que... creo que tú podrás entender...". No sé dónde poner estas cosas. ¿Qué hago con la lluvia de ese domingo en el Rufino Tamayo? ¿Y con el examen de morfo? ¿Con tu voz leyéndome el Quijote?
Hace mucho que no lloraba como ayer en la noche. No sé si el frío, tu voz, el hastío, tu voz, mi soledad, tu voz... And so it´s, just like you say it would be.
Mientras tanto, un día más sin ti... desintoxicación del cansancio perpetuo de haberte conocido.